Crianza positiva

Como padres es importante realizar una autoevaluación para saber como nos relacionamos con las personas que nos rodean, ya que los niños aprenderán este modelo de relación. También, es importante analizar como nos sentimos, si estamos estresados e incluso deprimidos, para saber como puede estar afectando esto en nuestra forma de comportarnos con nuestros niños y por último, conocer cual es el estilo educativo que prima en nosotros y si este es coherente con el objetivo que perseguimos en cuanto a la educación de nuestros pequeños.

Existen varios estilos educativos cada uno de ellos con unas consecuencias determinadas en nuestros hijos, pero hay tres básicos que son los que vamos a nombrar aquí:


1º El estilo autoritario: Estos papás tienen normas muy rígidas. Tratan de imponer su punto de vista sin tener en consideración la opinión del niño o sus emociones. Son frases típicas "por que lo digo yo" "mientras estés en mi casa harás lo que yo diga" o "tú te callas".

2º El estilo permisivo: Son padres que ponen escasos límites a los niños y con frecuencia son excesivamente flexibles en estos. Buscan más el ser amigos de sus hijos que sus educadores, les permiten casi todo, de ahí el nombre de este estilo educativo.

3º El estilo democrático: Estos padres tienen normas adecuadas y equilibradas. Respetan las opiniones y emociones de los demás, practican una comunicación asertiva, preguntando al niño por sus necesidades y emociones, explicándole y haciéndole partícipe de las dinámicas familiares de forma adaptada a su edad.


El proceso de aprendizaje es constante y en los primeros años de vida es crucial. El estilo educativo, el comportamiento y el patrón de conductas aprendido en estos años marcará la forma en la que se relacionará con el mundo de adulto.

Es importante que el adulto haga autocrítica e introspección, saber como se encuentra, mejorar su estado emocional y decidir que tipo de padre quiere ser para sus hijos.

La crianza positiva se basa en un estilo educativo democrático, fomenta el respeto entre los miembros de la familia y reconoce a los niños como personas individuales con necesidades y derechos. Para lograrla debes tener en cuenta:


- Se el mejor ejemplo para tus hijos.

- Educa y vive con valores.

- Respeta la personalidad de tu hijo y permite que exprese como se siente, así mejorará la comunicación familiar.

- Observa su conducta, detrás de un comportamiento determinado siempre hay una necesidad, una carencia, una incomodidad.

- Enseña con amor y tolerancia, negocia los límites, motiva los comportamientos apropiados, comprende y escucha a tu hijo.


Y, sobre todo, recuerda que tu hijo sigue tus pasos, tus modelos de toma de decisiones, tu actitud hacia los demás, tu visión de la felicidad.

Tienes en las manos la posibilidad de responsabilizarte de tu rol de padre/madre. Es el momento, da el paso!


Gemma Guerra de la Fuente

Colegiado: M-37422

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